EL PUMA ENJAULADO DE LA QUINTA “FENIX”

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“El abuelo compró la quinta El Fénix a un médico que para su seguridad durante la noche soltaba a un puma en los jardines. A la mañana agarraba al puma y lo guardaba en su jaula ya que él era el único que lo controlaba y recién entonces los sirvientes podían salir a trabajar. En los galpones de la casa todavía se conservaba la reja de gruesos barrotes de la jaula del puma… En esta zona había muy pocas familias: Firpo, Basterretche, Gaggero, Crespo, Raztch y nosotros los Peretti… Mi madre vio asfaltar Rivadavia y yo Paulino Rojas”. (Testimonio de Lydia Nelda Peretti de Cox).

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