VIOLADA Y CON UN TIRO EN LA SIEN EN LA QUINTA AGRELO

“En el período 1914-18 Europa ardía en llamas, estaba en plena guerra. En Ituzaingó la partera Josefa Raigosi de Pescio pensó en su hermana de veinte años que vivía en Italia y logró sacarla del horror de la guerra embarcándola para la Argentina. Angela vino a Ituzaingó y para trabajar se  vio obligada  a colocarse como mucama en la quinta de los Agrelo…  Poco tiempo después llegó hasta la casa de su hermana Josefa y llorando le rogó que la sacara de ese lugar porque el “niño” (Emilio) la molestaba. Su hermana le prometió buscarle otro trabajo, pero no era fácil. Un domingo volvió Angela con el mismo pedido y Josefa trató de conformarla. Pero Angela  desconsolada lloraba amargamente… Al día siguiente, su cuerpo apareció en el baño de la quinta de Agrelo, violada y con un tiro en la sien… Entonces comenzó el vía crucis de la familia yendo a comisarías y juzgados buscando justicia pero se enfrentaban con una familia rica. Hasta que un día llegaron a la casa de la portera Josefa un juez de paz, un abogado y un policía y éstas fueron sus palabras dichas aviva voz: “El señor Agrelo no se encuentra en su casa ni en ningún lugar donde solía frecuentar por lo tanto queda prohibido a toda persona ir a molestar a la familia”. Los restos de Angela descansan en el cementerio de Morón en un nicho de mi abuelo Félix Pirotto.  Pero tarde o temprano surgirá la verdad”. (Testimonio de María Luisa Nasuti de Divittorio). Gentileza: Museo Goyaud.

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