Jul 10

PICADAS Y FIERROS ERAN LOS DE ANTES

“Mi abuela, María Orga de Melano no se separaba del Chevrolet 27 color borravino que le había costado ciento sesenta pesos y que aún conservo como una reliquia. Se la veía andar rápido por todo Ituzaingó con un sombrero blanco de género, con el ala  ancha caída, saludando a todos y con su escopeta calibre 16 de dos caños que llevaba como protección… Iba  a la forrajería de Angelli en la calle Soler a comprar forraje para el tambo. En cambio, mi abuelo, José Melano, acostumbrado al caballo y al carro no sabía manejar, así que iba agarrado con una mano de la puerta y con la otra del parabrisas porque a ella le gustaba apretar el acelerador…  El primer coche de mi abuela fue un Rugby de  seis  cilindros que acabó mal, porque en 1929 al regresar de un cortejo fúnebre ella hizo una “picada” con María Bordón, “La Chivera”, de  San Antonio de Padua, que tenía un Ford T. Se desafiaron y pisaron a fondo el acelerador. El Rugby terminó contra un árbol. Mi tío Juan Melano utilizó el motor para una sierra para cortar eucaliptus…Su hermano Pedro que plantó los ombúes frente a la estación del lado sur, tenía un auto que lo usaba como taxi… Como había poco movimiento se entretenían en apostar al número de la patente del primer coche que pasara… así que permanecían mucho tiempo a la expectativa… también jugaban debajo del ombú apostando a cuál terrón de azúcar iba ir la mosca”. (Testimonio de Luis Gualpole). Gentileza: Museo Goyaud.

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