HACE 56 AÑOS SE FUNDABA LA IGLESIA ORTODOXA RUSA DE ITUZAINGO

Esta foto increíble es de Andrea, vecina de la calle Chilavert al 1000

Sobre la historia de la Iglesia Ortodoxa Rusa de Ituzaingó en “Ituzaingó al oeste de Buenos Aires” de Rolando Goyaud y Ricardo Castillo: “Ubicada en Malabia 1253, Villa Ariza, el templo de la Iglesia Ortodoxa Rusa, inaugurado el 16 de abril de 1962, es de estilo Novgorod cuadrangular con la cúpula de color azul intenso. Fue construido por el arcipreste Jorge Romanoff (+1968) con la asistencia de Juan Jourkievich, Francisco Fatur y Valeriano Barcou. El arcipreste Romanoff, sacerdote especializado  en París, Francia, en física nuclear, levantó en un solar lindero, un asilo para  ancianos de ambos sexos, sin recursos, escapados después de la Segunda Guerra Mundial.

En la década de 1950, la comunidad rusa estaba compuesta por unas cincuenta familias cuyo lugar de reunión era en el templo de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

El recinto subterráneo es un osario que también posee un altar. En las urnas se encuentran los restos de los refugiados, exhumados de los cementerios de la Chacarita y Morón.

 

En el libro “Historia de Ituzaingó. 1872-1972” Primera Centuria, su autor Agustín L. Camerucci abunda en más detalles sobre esta Iglesia:

IGLESIA ORTODOXA RUSA
Su templo, uno de los siete que se levantan en los alrededores de Buenos Aires se encuentra en la calle Malabia 1253 en la zona de Villa Ariza. Se trata de una soberbia construcción de singular estructura, realizada con la dirección del arcipreste Jorge Romanoff.

Su cripta está dedicada a San Juan y la iglesia superior a Todos los Santos de Rusia. Cabe recordar que el edificio ha sido construido casi en su totalidad por el apasionado obrero Juan Jourkievich y la ayuda de Francisco Fatur y Valeriano Barcou.

El reverendo Romanoff, que falleció el 11 de marzo de 1968 fue una figura patriarcal y de gran prestigio de la Iglesia Ortodoxa en el Exilio. Nacido en la ciudad e Ekaterimburgo en los montes Urales, llegó a tierra argentina en 1947, comisionado para fundar aquí un centro de refugiados de ese país.

Constituida de inmediato la Asociación Hogar Ortodoxo Ruso, su preocupación fue levantar, en solar lindero a la iglesia, su sede-asilo. La residencia edificada por acuerdo del Consejo Mundial de Iglesias, el Servicio para Refugiados y la Asociación del Hogar Ortodoxo Ruso, tiene doscientos metros cuadrados de superficie en dos plantas, con doce dormitorios amoblados para 24 personas, ancianos de ambos sexos, sin recursos y escapados después de la Segunda Guerra Mundial a través de la cortina de hierro. (Dígase al margen de nuestro tema, que se ha calculado en treinta millones los cristianos muertos por los gobiernos comunistas de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas).

Antes de recibir las órdenes sagradas, el arcipreste Romanoff se alistó en las filas del ejército de Rusia Blanca para combatir contra los rojos que subyugaron a su patria. Empero, derrotado en 1918 el ejército blanco por los bolcheviques, se vio obligado el padre Romanoff a abandonar el suelo natal y peregrinar por tierras extrañas hasta llegar a París. En la ciudad luz le atrajo la física nuclear, especializándose en la materia; más tarde, sin embargo, se consagró al sacerdocio.

Al venir a Villa Ariza se alojó en una caballeriza hasta inaugurarse el asilo, que tuvo lugar el 16 de abril de 1962, con la presencia del Director Nacional de Inmigraciones, señor Héctor Ciaspucio, los señores Walter Kilpatrich y Andrés Mouravieff, del Servicio de Refugiados del Consejo Mundial de Iglesias, y la señora Rosa S. de Martínez Guerrero, presidente de la Asociación de Protección al Refugiado.

Participó el arcipreste en conferencias por la unión de los católicos y ortodoxos, primero en Roma y luego en Rodas. Pocos meses antes de su óbito viajó a Estados Unidos para asistir en Nueva York al sínodo de obispos ortodoxos. Su desaparición dejó un gran vacío. El sepelio de sus restos efectuóse en el cementerio de Morón, tras solemne funeral oficiado en la cripta de la iglesia local.

El día 19 del mismo mes se realizó una nueva ceremonia fúnebre en su memoria, a la cual asistieron su esposa, señora Nadine Drink, su hijo abad Gherasim, actualmente en Francia, y altos dignatarios de la Iglesia Ortodoxa Rusa, entre ellos el obispo Anastasio.

Visitando su cuarto de trabajo, pocos días después de su muerte, pude observar numerosos libros y retratos, reliquias centenarias, una cruz griega, collares y cruces pectorales, un tríptico antiguo con motivos de la Virgen María, de la cual era muy devoto; un cuadro de gran tamaño del zar Nicolás II, mártir de los rojos, y fotografías con dedicatorias de relevantes personalidades.

La feligresía de la comunidad ortodoxa en Ituzaingó la componen unas cincuenta familias.

 

El templo, si bien de reducida área, se eleva majestuoso, en estilo Novgorod y bloque cuadrangular, en medio de amplio espacio verde y placentera serenidad. Tiene tres portadas. El interior está dividido por una mampara de madera; la parte más amplia para los asistentes al culto, y la menor, donde se halla el altar, para la realización de las ceremonias religiosas, que en los últimos tiempos, por la escasez de sacerdotes, no se celebran con la asiduidad requerida.

Ricas pinturas adornan el panel, las de mayores dimensiones fueron ejecutadas por la hermana Juana Iagmen, chilena de origen árabe, otras pequeñas que representan a los cuatro Evangelistas, la Anunciación y a la Virgen, son pinturas de Gabriel Buriak, quien además de ser un artista, desde 1970 es el administrador y también maestro del coro. En la parte superior de la cúpula, situada ésta en el centro de la construcción, dominando el todo, se ha colocado una figura bizantina de Jesús. Muchos íconos más, pequeños casi todos ellos, decoran las paredes del recinto.

La parte subterránea, que tiene también su altar, es utilizada como osario. En urnas forradas de cinc y puestas a la vista sobre catres metálicos adosados a dos paredes, frente a frente, se encuentran depositados los restos de los refugiados que van siendo sepultados en los cementerios de la Chacarita y de Morón y cuyos cuerpos son exhumados a los cuatro o cinco años de la inhumación, según lo establezca cada necrópolis. En la actualidad se hallan ocupadas 102 urnas.

1 comentario

    • Ricardo Castillo en abril 23, 2018 a las 18:27
    • Responder

    Sería apropiado que cite ambos autores de ituzaingó al oeste de buenos aires

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