«EN EL CAFÉ LA CANCHA»

“En el Café La Cancha acostumbraban a reunirse la muchachada conservadora: Protto, Grosso, Reviello, Alessandria, Pepe Guerrieri que en ese tiempo levantaba quiniela, al que siempre tomaban de punto y muchos más. El lungo Alessandria, grandote y medio tartamudo tenía dos camiones volcadores Ford, que utilizaba para la limpieza de la cámara séptica de La Colonia (asilo de ancianos), así que buscando vengarse de las bromas les pidió a los muchachos que le dieran un empujoncito al camión. Todos muy gauchos empujaron por la compuerta trasera del volcador hasta que arrancó. El lungo asomó la cabeza por la ventanilla muy sonriente y mientras se alejaba tartamudeó: Mi… mi… ¡mírense las manos! En cuanto Protto, Grosso y los demás vieron sus manos ensuciadas por la cloaca le gritaron: ¡Desgraciado… cuando vuelvas te reventamos!”

(Testimonio de Francisco Tornador), extraido del libro «Ituzaingó al Oeste de Buenos Aires» del prof. Ricardo Castillo y Rolando Goyaud.

Deja una respuesta

Tu email nunca se publicará.