EL TAXI A CABALLO DE BARBIERI

“En la plaza sur siempre listo para salir, estaba el coche de alquiler de Barbieri con dos caballos tan flacos que descansaban durante horas apoyándose entre sí. Un día mientras Barbieri dormía en el carro disipando la bebida, los muchachos le intercambiaron los caballos. Los animales acostumbrados a apoyarse siempre del mismo lado se inclinaron buscándose y como no se encontraron se cayeron”.

(Testimonio de Amilcar Nicolás Voelklein),
extraido del libro “Ituzaingó al oeste de Buenos Aires, de Rolando Goyaud y el prof. Ricardo Castillo

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