DESPUÉS DE HORA POR MIRAR EL CORTEJO FUNEBRE

“Cuando venía la inspección, la maestra me escondía en la casa de los Vittone, que eran los caseros y además fabricaban estuches de alhajas, porque tenía seis años y en esa época se ingresaba a los ocho…

La maestra señorita Arce, cuyas características personales no despertaban la estima del alumnado, decidió dejar a todo el grado después de hora por haber estado observando,  durante el recreo, el paso del cortejo fúnebre que llevaba al abuelo del que después fue mi esposo y eso lo consideró falta de respeto a un difunto. Pero el conductor del tranvía se quejó ante la directora porque tenía que llevar a los chicos a Villa Ariza… y logró que se levantara la medida”.(Testimonio de Clementina Bergesio de Nuin).

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