«DE PELUQUEROS Y PURGANTES»

“En el Café La Cancha cada uno pagaba una vuelta de lo que se tomaba… pero el peluquero don Plifo (Bernardo) siempre se hacía el distraído así que el doctor Protto decidido a escarmentarlo  le puso en el vaso unas gotas de un purgante violento… De pronto el peluquero palideció, hizo una mueca y corrió hasta el baño pero el lungo Alessandria siguiendo las instrucciones de Protto le gritó que estaba ocupado… Sin pensarlo dos veces el peluquero dio media vuelta y salió disparado por la puerta de entrada. Los demás lo siguieron y lo encontraron en la plaza sur que fue hasta donde pudo llegar y claro sin los pantalones”.

(Testimonio de Francisco Tornador), extraido del libro «Ituzaingó al Oeste de Buenos Aires» del prof. Ricardo Castillo y Rolando Goyaud.

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