CORREA. 8vo. PASO. EL TEATRO CADA VEZ MÁS FIRME

“Allí donde vegetar es imposible,

Donde trascender es necesario

Donde el teatro es más fuerte que la realidad que nos circunda,

Donde las manos se entrelazan amorosamente

Y estar atento a los detalles es el eje y el Evangelio,

Donde se despliegan escenografías necesarias

Sobre el pucho, con lo que hay y a la medida,

Desesperada y atenta

Donde nunca se está del todo solo

Donde cualquier umbral es la morada

Donde se quiere actuar. Y entregar todo

a morir, en Correa… del teatro está la patria”.

Cuando un puñado de teatreros ituzainguenses decidimos concurrir al 8vo. Pasaje de Teatro en la localidad de Correa quien escribe no tenía la menor idea que nuestra estadía y participación del 27 y 28 de setiembre de 2019 iban a impactarnos de la manera más o menos descripta en las líneas que prologan… “tan Prilutzky Farny”.

Respiramos teatro en un pueblo tan poco contaminado que se vistió de fiesta por octava vez consecutiva para recibir a elencos de distintos puntos de la Argentina en un encuentro sin competencia, sin empujones donde todo estaba organizado con los recursos que un “grupo de locos teatreros” encabezados por “el Ale” puede disponer y con la libertad total de ser fieles a sus principios, a su arte, y en definitiva a su corazón.

Hace 8 años “el Ale” alterna la venta de lubricantes a los camioneros que pasan por Correa con su pasión por el teatro, cosa que podría parecer “algo extraña” si uno no hubiera compartido en el Festival de Teodelina hace unos añitos un guiso con alguno de los integrantes que 3 veces por semana cuando se bajaban del tractor después de una larga jornada en el campo, se cambiaban la pilcha e iban a ensayar al Teatro del pueblo.

Realmente una “patriada” de esas que te hacen reconciliar con el “ser argentino”, imagen que tantas veces aparece desgastada, bastardeada y otras “adas” que no vienen al caso.

Vaya pues un reconocimiento a estos “locos teatreros” que forman parte de esta gran resistencia cultural imprescindible que como si fuera poco con estas “Actitudes” dejan semilla; no todo está perdido.

N. de la R.: No fue solo ir a ver obras de teatro y compartir junto a otros elencos charlas, comidas, cafés, algún vinito, el sábado a la noche se armó un fogón en el cual quien quería pasaba al centro y hacía o decía lo suyo. Allí Franco, un joven de la zona sorprendió con un testimonio fuerte y revelador. Está en el video y creemos que si el Teatro sirve para esto, ¡misión cumplida! ¡¡¡VIVA EL TEATRO!!!!

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