¿SAN JORGE vs. SAN ALBERTO?

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Fuimos “el patio trasero de Morón”.

Pasamos a ser municipio autónomo a partir de 1995 con intendente elegido por el pueblo.

En estos 21 años vimos cómo nuestros vecinos fueron pasando por distintos “humores” respecto al primer y único mandatario de Ituzaingó.

Pasaron por alto la privatización de la recolección de residuos y la concesión del servicio de ambulancias, porque “lo municipal no funciona”.

Le “perdonaron” los cientos de ñoquis porque en todos los municipios hacen lo mismo y porque la Justicia es lenta y coja.

Vieron pasar pocos opositores reales y muchos que “hacían de” por aquello de la democracia… formal.

Mientras tanto los rumores iban en aumento acerca del enriquecimiento del intendente y sus cercanos, se habló de propiedades en Brasil y decenas primero y una centena de propiedades, después, en el distrito.

Pasaron elecciones, una y otra vez, y en esa fórmula en la que decenas de miles de ituzainguenses sienten que no quieren al que está gobernando, pero  de repente aparece la magia el día de la elección y ¡otra vez! El que –aunque con cada vez menos votos- vuelve a ganar y se queda 4 años más.

Esta vez se huele que va a ser distinto.

Desde el vamos, el año siguiente a una elección presidencial, debería ser un año chato políticamente, y pareciera que Ituzaingó está a punto de convertirse en un polvorín.

Distintos sectores del arco opositor están con ganas y sobre todo hay olor a FIN DE CICLO, olor que se extiende dentro de los ámbitos gubernamentales y también entre los vecinos, muchos de los cuales hartos de que no se produzcan las obras que necesitan, ya quieren que se vayan los que están gobernándolos o haciendo como que.

Desde La Voz de Ituzaingó estamos convencidos de que los vecinos están cansados de ser decepcionados por los políticos convencionales (no importa de qué partido), pero que están esperando a alguien que los contenga, que administre los dineros públicos sin robarlos, que los consulte, que los acompañe, que no gobierne para un solo sector, que se anime a los desafíos que propone la modernidad y legisle junto a los cambios cotidianos y no atrás de ellos.

El ituzainguense espera a alguien que se anime a buscar la identidad del pueblo y no que demore 18 años en aprobar un escudo que nos represente.

El ituzainguense espera a un vecino o grupo de vecinos  que parados sobre nuestras enormes potencialidades, se deje de llorar por “la pesada herencia recibida de Morón”, o de lamentar eternamente por “el tornado” o las “políticas neoliberales” y empiece a ver un poquito que tenemos una reserva forestal única y que estamos a metros del Buen Ayre y el Acceso Oeste, vías de comunicación como pocos tienen, y lo usen para la expansión del comercio y la industria locales y no para provecho personal de unos pocos vivos.

Es tal el deseo que hemos visto expresado en tantos miles de vecinos que desde estas líneas nos vamos a comprometer a señalárselo ni bien lo veamos presentarse en sociedad.

Tal vez se cumpla la profecía de que “todo dragón genera un San Jorge que es el que en definitiva lo mata”; a lo mejor sea un hombre que desde dentro del gobierno de Descalzo genere un movimiento que se haga cargo de la intendencia a partir del 10 de diciembre de 2019.

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