DESCALZO, ¡SE TE FUE DE LAS MANOS!

descalzo haciendo así3770 años después de creado el Código de Hammurabi hablar de “ojo por ojo y diente por diente” debería aparecer como algo obsoleto y perverso.

Sin embargo hoy escuché a vecinos decir que algún policía había vinculado el asesinato de Claudio Espíndola mientras pintaba la reja de su casa, como un “ajuste de cuentas”, como si hubiera “motivo válido” para matar a un ser humano.

Claudio trabajaba como bioquímico para un laboratorio y junto a Carina tienen un hijo de 4 años. Hasta hace unos pocos días vivían en su casa de la calle Gelpi al 900 y eran una familia feliz.

Hasta que un delincuente (no un ajustador de cuentas) lo quiso robar mientras él pintaba las rejas de su casa, Claudio se resistió para preservar su hogar, y terminó con los sueños de una de tantas familias ituzainguenses.

¿Por qué un ser humano  tiene que buscar una justificación –con la violencia innecesaria que vivimos hoy en día- al asesinato de una persona buena?

¿Por qué a los gobernantes se les puede ocurrir que es preferible que hayan matado a un tipo que en algo andaba antes que admitir que la inseguridad –también en nuestro distrito- está aumentando escandalosamente?

Los asesinatos de vecinos comunes no son novedad. En 1997 el hijo de Espíndola –otro Espíndola que no tiene nada que ver con Claudio y que fue uno de los fundadores de APAI- fue asesinado y tuvimos nuestra primer marcha de inseguridad en Ituzaingó que fue  encabezada por todo el arco político del gobierno del Municipio recién creado.

Pasaron 17 años y el reclamo sigue resonando cada vez más fuerte. 17 años los que hicieron falta para que Perón volviera a la Argentina, los que sirvieron en nuestra ciudad para que los vecinos se pregunten como lo hicieron durante la marcha del 30 de octubre de 2014: “¿Dónde está Descalzo… dónde está… Descalzo dónde está… Descalzo dónde está?”

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.