A DESCALZO LO SACA «MAGOYA»

Después de casi 24 años de hacer periodismo en el distrito donde vivo gobernado por el único Intendente que tuvimos desde nuestra separación del viejo distrito de Morón y de ver varios candidatos que se le opusieron, he llegado a la compleja –y si se quiere disparatada- conclusión de que al Gran Jefe solamente lo saca el votante.

Si hasta parece casi obvio el título y de tan obvio, hasta casi estúpido, pero tal vez debamos aclarar un poco más el término “votante”, por lo menos bajo mi óptica y a la luz de los resultados en las elecciones.

En la última (2017) había 145.680 ciudadanos en condiciones de votar. Lo hicieron 111.898 con 33.782 abstenciones. Para entenderlo mejor: 33.782 personas que no quieren al Intendente actual no fueron a votar, y el intendente con 34.998 votos perdió frente a Cambiemos que sacó 37.404.

El porcentaje del 20% aproximadamente de abstenciones se mantuvo en las últimas elecciones.

Esto podría significar que si ese 20% o 30 mil ciudadanos de Ituzaingó que evidentemente no lo quieren a Descalzo porque sino irían de rodillas, con andador, muletas o con pulmotor a cuestas a votar por él… si esos 30 mil ciudadanos se hubieran puesto de acuerdo 2 años antes en armar un partido vecinal y promocionarlo a Magoya, lo hubieran hecho intendente, aunque a nivel nacional el presidente fuera Perón, Illia, Menem, Macri o el mismo Robertito Galán con el cantito “Si lo sabe vote, vote con Galán”.

En estos 24 años de Descalzo (sobre todo en los últimos 16) estas líneas y sus lectores han sido testigos de la cantidad de denuncias que hemos publicado junto también por qué no a las buenas obras de gobierno.

También nos hemos hecho eco (Q.E.P.D.) del clamor en la época del Ñoquigate del “Chau Descalzo”, pero por uno u otro motivo el votante de Ituzaingó que no lo quiere al 6 veces Intendente, no encontró un candidato que concitara una atracción tal que hiciera que esos 30.000 abstencionistas sumados a otros 20 o 30 mil que anduvieron coqueteando por allí entre las aliancistas, nuevogobiernistas y proistas (depende la moda) le podrían haber roto el “tujes” electoralmente por supuesto al Gran Jefe Descalzo.

Para las bodas de plata de La Voz de Ituzaingó nos hicimos el “regalo” de comprometernos en política por primera vez –no el medio, sino quien les habla, su Director- y allí fui y me afilié y enrolé en el primer Partido Vecinal que tuvo nuestro lugar desde que es distrito autónomo.

Personalmente –y en nombre del Partido- tuve contactos con más de 20.000 vecinos de Ituzaingó –sí, escuchó bien- 20 mil vecinos con los que he tenido un contacto todo lo directo que me permitió el mensaje privado de Facebook. Y ¿adivine qué? El SI (Siempre Ituzaingó) primer partido vecinal sacó 2674 votos. Casi sin recursos pero con un trabajo descomunal de 30 vecinos convertidos en militantes del VECINALISMO, o sea como representantes directos de los 170 mil habitantes que hoy tenemos.

Durante los 10 primeros meses del 2017 viví una experiencia única y creo que irrepetible: miles de vecinos que conocen de mi inclaudicable búsqueda de la verdad y la justicia, pero no para Buenos Aires, Argentina o el Congo Belga, que no dudo que la necesiten, sino para mi QUERIDO PUEBLO DE ITUZAINGÓ.

Y el vecino no me acompañó en la cantidad necesaria para aunque fuera meter un concejal en el Honorable Cuerpo… y no es con rencor que escribo sino que a dos años de aquella gesta no he visto –salvo el SI e ITUZAINGO POSITIVO- vecinos que se estuvieran agrupando para que cualquiera de ellos fuera el candidato para enfrentar al desgastado Descalzo que está terminando su sexto mandato.

Y acá veo una de esas paradojas increíbles: los vecinos se siguen ocupando de cuál es el menos malo para votarlo a Presidente de la República y no son capaces de juntarse –a la manera de los Cabildos Abiertos que se hacían en la confitería La Terraza en 1994- para armar un partido vecinal desde el llano y ganar la Intendencia en el 2023 o en el 2112.

Pensar que un Intendente que estuvo 24 años no ocupe con amigos y socios los espacios a nivel local de los partidos nacionales es una reverenda estupidez.

Admitir que de este pueblo no pueda salir un Magoya con capacidad para administrar un distrito como el nuestro debería llenarnos de vergüenza y de bronca.

Seamos pues VOTANTES de verdad y así en mayúsculas y reservemos nuestra bronca de después del 27 de octubre para organizarnos y refundar este pueblo desde abajo con gente honesta y de una buena vez, ¡CARAJO!

Daniel Jorge Galst

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