“NO LA QUEREMOS ACÁ”

Si hace 3 años cuando los vecinos de Barrio Nuevo (Villa Udaondo) se manifestaban en contra de la instalación de una planta de bombeo de líquidos cloacales frente a sus viviendas, la gente de Aysa y los funcionarios municipales les hubieran explicado exhaustivamente que eso no iba a impactar en sus vidas cotidianas y hubieran comenzado a hacer la instalación, otra sería la situación hoy.

Pero no fue así, los vecinos no quedaron del todo convencidos con las explicaciones y la localización de la planta fue movida 3 veces en estos 3 años.

Hoy al mediodía los Autoconvocados se juntaron en la Plaza de la calle Ranchos y de allí se dirigieron a Fitz Roy y Del Cabestro e ingresaron en el perímetro de la obra para tratar de lograr que se parara la obra y la instalación fuera a parar del otro lado del Río Reconquista.

Al ratito nomás, el contratista de Aysa hizo llamar a la policía y 3 patrulleros se hicieron presentes en el lugar donde había apenas 20 vecinas y vecinos en forma pacífica, tratando de lograr una respuesta a sus reclamos.

Un par de horas después se hicieron presentes en el lugar Alberto Crispino supervisor de la Dirección Gral. De Contralor de Obras Públicas de la Municipalidad de Ituzaingó, y su Directora, Victoria Queipo, quienes dialogaron con los vecinos y les aseguraron que la planta era de bombeo y no de tratamiento de líquidos cloacales.

Los vecinos, que tienen mucha más historia en el tema que Victoria Queipo le dijeron a los funcionarios que ellos sabían de qué se trataba, pero que no querían esa instalación en la puerta de sus casas, sobre todo que en caso de alguna rotura o pérdida, tendrían los olores nauseabundos en sus viviendas.

La Directora de Contralor de Obras Públicas les sugirió a los vecinos que vieran otras plantas similares en la calle Muñiz y Colectora, en la calle Caaguazú y a metros de un Restaurant de la calle Ratti y Mallorca. Los vecinos –bien informados- le retrucaron: “Nos está hablando de plantas pequeñas de unos pocos metros cuadrados, mientras que la que están construyendo en nuestras caras tiene 600 metros cuadrados”.

En resumidas cuentas, dos posiciones encontradas, una obra imprescindible como son las cloacas, un estudio de impacto ambiental que si se hizo no tuvo en cuenta a los vecinos que viven alrededor, y una promesa de que el conflicto se puede agravar, sobre todo después que el comisario Julián Sanabria (de Las Cabañas) les recomendara a los vecinos y vecinas que no invadieran el sector de la obra que en breve va a ser rodeado de un alambrado, porque la policía iba a tener que intervenir.

Después de varias horas debajo de un sol demasiado fuerte para un otoño que no se anima, mientras volvíamos a la calle Del Cabestro, alguien sentenció: “se ve que les agarró el apuro porque tienen que abastecer de cloacas al Hilton de Parque Leloir y nos quieren mandar la mierda de los ricos a nosotros”.

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