INMINENTE DESALOJO

Hace 26 años Héctor Franco y su esposa María «cuidan» un terreno al lado de su casa en la calle Cura Brochero al 1600. Hace un tiempo su hijo comenzó a construir en el terreno que según Héctor, el dueño (Roberto Asquini) había dejado a su cuidado en 1987.
Primero fueron los cimientos y después una prefabricada donde se instaló su hijo con mujer y dos hijos pequeños.

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Así transcurría su vida de gente de trabajo hasta que el 17 de diciembre de 2013 se enteran mientras están trabajando lejos de Ituzaingó que su vecino Alberto Miguel Meglino, lindero con los dos lotes en cuestión entre ambos ingresa en el predio y desarma la premoldeada retirando una cantidad de vehículos que eran de la familia Franco que azorada ve estacionados en la cuadra cuando vuelven de trabajar, anoticiados por un vecino de la penosa situación.
Según denuncian en su momento un grupo de empleados municipales a las órdenes de Meglino se encargan de irrumpir en el lugar con el firme y claro propósito de ocupar los lotes.
Los Franco se presentan en el Juzgado de Garantías nº 4 a cargo del juez Meade con carpeta y testimonio de 37 testigos que dan fe de que el matrimonio se ocupaba de «cuidar» los terrenos linderos desde hacía 26 años.
Según nos explica Héctor Franco, su vecino Meglino, amén de ser empleado municipal de Ituzaingó, tiene fluidos contactos con la policía y con los Juzgados de Morón, y que la documentación con la que intenta certificar que compró los dos lotes es falsa.
Hace una semana -nos refiere Héctor- comenzaron a venir con órdenes de desalojo y después de la última, hoy 19 de setiembre de 2014, les ratificaron que el martes 23 serán desalojados definitivamente.
Luego de una prolongada charla con los Franco nos dirigimos al domicilio de Meglino a escasos 30 metros del lugar quienes nos cuentan una versión completamente diferente como era de esperar habida cuenta del conflicto de intereses.
Esta familia se queja de la violencia de los Franco que -según nos contaron- llegaron a arrojarles 3 bombas en la casa, cuyos fragmentos están siendo analizados por la Policía Científica de Morón.
Respecto a los terrenos en cuestión nos informan que tienen escritura de los mismos porque los dueños legítimos se los vendieron en noviembre de 2013, y que francamente no entienden el grado de hostilidad de los Franco que estaban «usurpando» ese lugar que ahora era de ellos.
En resumidas cuentas: denuncias cruzadas de violencia, dos lotes que están a la venta en internet por un valor de 130.000 dólares cada uno, uno de los vecinos empleado municipal, la Justicia que va por el camino lento y un desconocimiento total -en este caso de la familia Franco- de los trámites necesarios para poder «quedarse» con un terreno por la vía legal. Nada nuevo en el conurbano bonaerense.

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