DIARIO DE UNA MUERTE SILENCIADA. capítulo 2

Ya es un Nuevo día, el número 100 de este 2014. Ya venció el plazo razonable para que desde el Hogar Martín Rodríguez, su directora Margarita Murgieri me desmintiera o aclarara mi mensaje tan directo: “¿te puedo llamar? Es por la viejita que fue despedazada por la jauría de perros”.

No recibí ninguna comunicación. Durante 8 horas intenté comunicarme con el teléfono de la comisaría 1ª. Y daba permanentemente ocupado.

El día 31 de marzo de 2014 a las 18 hs. Olinda Merola nacida el 10 de mayo de 1927 salía de la residencia 6 rumbo al “Viamonte sector Rojo” en el mismo predio distante unos 100 metros cuando fue atacada por un grupo de los tantos perros que pululan por el Hogar, muchos de los cuales fueron arrojados allí, de cachorros, por vecinos de la zona que se los quieren sacar de encima.

Olinda es llevada a la guardia donde la atiende el Dr. Flores. Llaman a su hijo y la trasladan al Hospital Santoianni donde fallece a causa del desgarramiento producido por los perros.

Todavía no hemos ido al Hogar, entendemos que va a ser difícil que la Dirección del mismo nos permita el acceso y aún no hemos podido comunicarnos con el hijo de Olinda quien habría sacado fotos con su celular que documentarían el estado en que falleció la residente del Hogar cuyo único error fue salir a la tardecita al encuentro de otra residente de la cual se había hecho amiga.

Hace escasos dos años recibimos denuncias del maltrato que se llevaba a cabo hacia algunos perros que en muchos casos hacen las veces de mascotas y son una compañía para los viejos del Complejo Hogar Martín Rodríguez-Viamonte. Nadie discute las cualidades terapéuticas que puedan tener las mascotas para los humanos y más para los más viejos… pero sabiendo que el presupuesto que se destina a la alimentación y cuidado de los adultos mayores es justo o exiguo… ¿es razonable tener otra población a la cual no se puede mantener?

¿O acaso no se dieron cuenta que los perros no son como los humanos? Señores Autoridades Sabelotodos: al humano cuando no se le da de comer se muere de hambre, el perro ataca y como en estos casos, ¡MATA! Bien aplicado en este caso: “la culpa no la tiene el perro sino quien no le da de comer”.

Iniciamos de esta manera el día 100 de este 2014 que promete ser muy movidito, lo iniciamos con esta triste y macabra historia en la que no se nota bien cuál es el peor animal dentro del Complejo Hogar Martín Rodríguez Viamonte.

Usted sabe muy bien, estimado lector, que no es el tipo de noticias que me gusta ofrecerle, pero a la viejita la mató la desidia, la falta de control y el desinterés de los funcionarios, los mismos que están escondiendo y ocultando para que esto no salga a la luz.

VER EL CAPÍTULO 1 ACÁ

Ver 101 PERROS NINGUN DALMATA ACÁ

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