101 PERROS NINGUN DALMATA

hogar martín rodríguezLa noche que los perros destrozaron a Olinda

Hace muchos años se vive esta compleja realidad

La situación se ha planteado en varias oportunidades a la superioridad en todas las gestiones anteriores y la mía propia, sin que se haya llegado a una solución definitiva, justamente por lo complejo de la problemática.

En 2001 una apreciación no vinculante de la Procuración General reiterada en 2007 considera que el derecho de las personas mayores  a una vida digna es superior a la legítima defensa de las especies animales, dictaminando el desalojo de los animales del predio e indicando a Zoonosis de Ituzaingó la tarea de erradicación.

Se ha solicitado la intervención de Zoonosis de Ituzaingó y del Instituto Pasteur . Se han organizado  campañas de vacunación y castración.

Por la ley de derecho del animal, no se enlazan perros, ni se los retira de la Institución, no existe más la “perrera”, no se capturan perros.

Siempre consideramos a los perros un peligro latente para el personal y los residentes.

Todos los años padecemos mordeduras a Residentes y a Personal. Nos ocupamos de llevarlos a Zoonosis, de sus vacunas y curaciones. Esto agrega un sufrimiento más, toda vez que se sigue observando el aumento de la población canina por abandono de estos en el predio, de vecinos de la comunidad, señalando que la mayoría son hembras preñadas o cachorros.

El predio tiene 21 hectáreas y parte del perímetro tiene cerco de baja altura lo que ayuda a que personas desaprensivas arrojen cajas con cachorros en forma ilegal.

En este momento contamos aproximadamente con 101 perros, unos 70 aproximadamente están castrados y vacunados.

Cuando hacemos las campañas los perros “sin dueño” no pueden ser atrapados.

Los residentes que alimentan y cobijan las mascotas no siempre cumplen con las normas impuestas por la Institución al respecto.

Ante la falta de respuestas, tenemos perros en cuchas a los que les compramos correas y collares, perros en canil en el área de talleres y perros en un vivero de vidrio.

El personal adopta cachorros y los lleva a sus casas.

La mayoría de los perros se alimentan con restos de comida y a otros les compran alimento balanceado. No pasan hambre.

Los perros implicados en este doloroso hecho, “pertenecen” a una residente del Hogar que los alimenta, les da agua y los tiene atados en cuchas lejos del pabellón donde residía la residente en cuestión.

A la residente que se ocupa de estos perros, se le hizo firmar un Acta de Compromiso para que los perros permanezcan atados porque son muchos.

Con respecto a mi persona tengo una vocación de servicio y humana hacia los casi 800 residentes del hogar. Imagínese lo que siento ante el sufrimiento innecesario, injusto y evitable de las personas más vulnerables, que ya sufren abandono, pobreza,  despojo y desvinculación familiar.

Margarita Murgieri, directora Hogar Martín Rodríguez-Viamonte

NOTA: El título y volanta de esta nota son de la redacción.

Ver también: DIARIO DE UNA MUERTE SILENCIADA capítulo 1 ACÁ

y DIARIO DE UNA MUERTE SILENCIADA capítulo 2 ACÁ

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.