RECOMENDABLE “HISTORIA EN FALSA ESCUADRA”

Tal vez sea la imagen del avestruz con la cabeza escondida en un agujero en el suelo.

A lo mejor es la forma que tiene el animal de alimentarse, cavar el pozo para sus 40 huevos y en definitiva sobrevivir.

Lo cierto es que la postura con su cabeza enterrada remite a la falsa escuadra.

La Argentina tiene antecedentes en este sentido, hasta el punto en que adquirió fama mundial con un estadio de fútbol, “el más torcido del mundo” en una grosera falsa escuadra.

Sentados en una caja negra, repartidos y viéndonos en cada una de sus 4 caras y de las de sus 80 espectadores vimos transcurrir los textos de Luis Sáez en la piel y cada estudiado latido de Virginia Lombardo y Fernando Laporta, dos tremendos actores con una edad suficiente para haber vivido lo que en “Historia en falsa escuadra” se cuenta, se sufre, se recuerda.

No hay escapatoria en la caja negra para aborrecer la caja boba omnipresente que solo provoca risas estúpidas en Sonia y Waldo los dos únicos personajes.

Música ligera de los setenta subraya sus escasas victorias cotidianas y las de su entorno más cercano que es percibido tal vez con ese manejo de las ausencias tan presentes del director Enrique Dacal.

No te podés escapar en la caja negra. Tal vez fuiste advertido por algún folleto leído antes o a lo mejor algo que circuló en las redes sociales… pero una vez adentro estás tan atrapado como los protagonistas y una sociedad que en su mayoría eligió sobrevivir.

Hubo algunos que como el avestruz tuvieron las patas largas y una velocidad enorme y… emigraron.

Otros nos quedamos.

Hubo muchísimos que se compraron una videocasetera y eligieron encerrarse en sus casas, no sea cosa que pase algo a la salida del cine.

No te podés escapar en la caja negra. Suenan las sirenas y sucede algo brutal: los protagonistas se tiran al suelo y muestran una y otra vez a lo mejor la única conexión a través de sus miradas en forma mecánica, autómata… ¿Afuera? Todos percibimos lo que pasa allá afuera … pero ¿para qué preocuparnos?… si está esa extensión de nuestras manos… y aunque la voz no le funcione… la caja boba y nosotros que creemos que volvemos a la normalidad y al control necesarios para vivir una vida como Dios manda.

Suena la sirena omnipresente… pero alrededor… en las sillas… como espectadores privilegiados… hay una intención reprimida de salir a hacerles frente, de despertarlos… despertándonos.

Una obra excelente que está llamada a hacer pensar aún después que te permiten el egreso de la caja negra y emergés 60 escalones después a la bocanada de aire que se hace tan necesaria alrededor del Obelisco en este lugar tan querido como es el Teatro del Pueblo.

N. de la R.: La cancha de Deportivo Liniers estaba construida en falsa escuadra. El estadio más torcido del mundo fue reparado 30 años después.

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